Uso y Norma
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Mª Ángeles Sastre. En el lenguaje periodístico, pero también en el jurídico, administrativo y político y, en general, en los registros cultos hay una tendencia al estilo hinchado, en exceso pedante, con palabras de gran extensión (de las que nos ocuparemos en otro momento) y con locuciones innecesarias que pueden ser sustituidas por palabras más sencillas y adecuadas sin ese tufo a retórica vacua y afectada que suele envolver a muchas de esas locuciones.
La acronimia es un procedimiento para la formación de palabras que originariamente consistía en la unión de letras o sílabas del principio y del fin de dos o más palabras que formaban una expresión. El nuevo vocablo resultante recibe el nombre de acrónimo. La palabra ‘acronimia’ está compuesta por las voces griegas: akros (extremo) y ónoma (nombre) y su significado etimológico es el de ‘palabra formada con los extremos de palabras’.
En esta sección hemos tratado en varias ocasiones de las palabras procedentes de otras lenguas partiendo de la base de que los préstamos (o extranjerismos) no son en absoluto rechazables porque todos los idiomas del mundo se han enriquecido a lo largo de su historia con aportaciones léxicas procedentes de lenguas diversas. Ninguna lengua se ha visto libre de préstamos.
No es infrecuente que en nuestro discurso se cuelen algunas palabras con significados o matices significativos que nos les corresponden o no les son propios. A este tipo de errores se les conoce como imprecisiones o impropiedades léxicas.